Veo las noticias y el mundo está patas arriba con el coronavirus. Llego a mi trabajo en Costa Rica y me entero que me suspendieron mi contrato hasta nuevo aviso porque las fronteras han cerrado y ya no va haber turistas para ofrecerles servicio de fotografía. Hablo con mi familia y están aterrorizados con el número de infectados en Perú. Voy al supermercado y todo subió de precio, se acabó el papel higiénico y el alcohol en gel, todos usan mascarillas y se ven asustados por todo lo que se viene. La ciudad es el peor lugar para estar en estos momentos, el dinero no me va a durar mucho y estoy lejos de casa.

El coronavirus en Costa Rica se ha controlado mejor a diferencia de otros países, en especial en los pueblos. La única ciudad es San José y el resto son áreas protegidas, donde se promueve y existe una tendencia a la permacultura. Uno de cada cinco ticos (abreviatura como llaman a los costarricences) cuentan con fincas propias o de familiares.  Motivo por el que decidí explorar un poco más Costa Rica a través de sus voluntariados.

Tengo sesenta días siendo voluntaria en Rancho Margo que queda como una hora de La Fortuna, el pueblo más cercano y como tres horas de la ciudad de San José. El Rancho Margot es como un oasis auto sustentable en el medio de la jungla tica (abreviatura como se les llama a los costarricenses) que promueve y vive de la permacultura, agricultura orgánica y procesos naturales para obtener su propia energía y agua para el hotel y trabajadores en el rancho.

“Mae, ahora mis mañanas empiezan con un buen gallo pinto, leche agria, queso  y un yodo  a cachete”

Mae = amigo     Gallo pinto = plato tradicional frejol con arroz  Yodo = café    A cachete = buenazo   

Mi estilo de vida de una chica de ciudad dió un giro de 360 grados porque pasé de mis compras en el supermercado a levantarme a las siete de la mañana a trabajar en la huerta y dar de comer a los animales en la granja.  A pesar que mis labores como voluntaria fueron previamente conversadas a través de worldpackers (plataforma de voluntariados alrededor del mundo) que empezaron siendo sobre fotografía y video pero finalmente pedí a ayudar en todo lo que se necesite en la finca. Yo no soy la única voluntaria, sino también hay otros 6 voluntarios más de diferentes países que pensaron lo mismo yo.  Salir de la ciudad, buscar refugio y conectarse con la naturaleza mientras dure la cuarentena o invasión zombi, da lo mismo.

En este lugar encontré el balance que necesito entre la realidad que estoy viviendo en medio de la selva alejada de todo y la realidad de caos mundial que se ve en las noticias, internet y hablando con mi familia y amigos en Perú. Encontré la cura para mi migraña, unas tinturas a base de plantas locales hecha por una voluntaria del rancho, confirmando que la naturaleza es tan bondadosa que nos provee de todo lo que necesitamos. Me reencontré con el yoga, tomando clases todas las mañanas con una profesora de yoga despertando la memoria de mi cuerpo y recordando lo bien que se siente. Y aprendiendo más sobre un sistema auto suficiente y de permacultura.  Filosofía que me tiene muy interesada por ser más saludable, sostenible en el tiempo y manteniendo un ecosistema natural fuera de las industrias químicas agrícolas.

Anteriormente había realizado voluntariados pero nunca en una finca o lugar que generan impactos positivos reales en la naturaleza y sociedad. Cambió no solo la forma de ver las cosas sino también abrió una puerta a mi curiosidad de querer explorar más sobre el tema. También, estoy segura que cambiará mi estilo de vida en adelante siendo más consciente con el mundo que me rodea.

En conclusión, no pude tener una mejor decisión de buscar un voluntariado para conocer mejor Costa Rica y refugiarme durante esta pandemia mundial. Si les ha gustado esta experiencia aquí les comparto una plataforma web donde pueden encontrar voluntariados parecidos que podrían aplicar y un link de 10$ de descuento para la membresía de worldpackers.

PD: Si quieres saber un poco más de mi historia viajera, servicios que ofrezco y saber más de los descuentos de viajes y fotografía que tengo para comunidad entra a este link .

1 comentario en “Mi voluntariado de Permacultura en Costa Rica durante la cuarentena

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