Estaba finalizando el mes de marzo y mi destino final era Ushuaia o más conocido como el Fin del Mundo, había  amenazas de adelantarse el invierno y tenía que acelerar el paso. Me encontraba al lado de la carretera en la ruta 40 y preguntándome ¿Qué miércoles hago aquí? y tratando de convencerme de hacer dedo para más de mil kilómetros. Había hecho dedo pero siempre con gente, esta vez iba a ser la primera vez sola y me daba un poco de temor. A pesar de eso tenía una ganas enormes de intentarlo más que por ahorrar dinero era por la experiencia de hacerlo porque había conocido muchas personas que lo habían hecho en Latinoamérica siendo de otro país y sin hablar español entonces ¿porque yo no lo podía hacer?. Entonces para darme ánimo pensé en preguntarle a la gente local y me encontré con una chica haciendo dedo que la levantaron super rápido y unas cuadras más adelante encuentro toda una familia (madre , padre y su pequeño hijo) haciendo lo mismo,  me quite las dudas y me animé hacerlo también.  Esperé como menos de una hora y me levantó un bonaerense  que se llamaba Gerardo. Desde que comenzamos a conversar pegamos buena onda y me dijo que también iba a Ushuaia y pensé que las casualidades son muy grandes.

 

El Bolsón

Con Gerardo viajé como tres días desde El Bolsón hasta la ciudad de Perito Moreno, pasamos por el pueblo de Epuyén que tiene hermosos lagos alrededor, luego recorrimos por 160 km en el medio de nada en la famosa patagonia argentina. Desértica, llena de pampas, llanuras, animales salvajes como guanaco, ñandú y algunos zorros totalmente fotogénicos. Luego de acampar en algunos pueblitos que se encontraban en la ruta 40 llegamos a Perito Moreno y decidimos  separamos porque él se iba a ir a un concierto y yo tenía ganas de continuar viaje. Recuerdo que al despedirnos  me tiro una frase muy graciosa  ¡ ya volverás, todas vuelven !

Me encontraba de nuevo en la carretera haciendo dedo, un auto paró y me llevó a un pueblo llamado “Las Heras”.
Recuerdo que estaba lloviendo muy fuerte cuando llegué y el señor muy amable me ofreció cobijo en la casa de su hija . Yo me encontraba sola y no niego que
desconfié al principio esperando en la puerta de la casa , al instante apareció
la hija y el nieto que le dice  ¡Abuelito!

Me invitaron a cenar con ellos y conversamos un poco de su familia y de la vida. Luego me llevaron a una pequeña casita con calefacción, donde pasé la noche muy cómoda para ser sincera. Esa noche pensé que la ayuda que la gente te da es mucha y lo hacen de forma tan desinteresada que me di cuenta que es uno de los motivos por lo que viajo para encontrar esa magia en el viaje que es la amabilidad de la gente. Al día siguiente tenía más claro mi objetivo que era seguir viaje a Ushuaia antes del invierno. En el camino me encontré con varios mochileros que viajaban a dedo igual que yo y me dieron un dato de un camionero que hace toda la ruta 3 desde Buenos Aires hasta a Ushuaia y que le encanta jalar gente y es súper confiable. Hablamos por teléfono y quedamos en encontrarnos en Puerto San Julián. Entonces continué haciendo dedo en la carretera hasta que me levantaron y ahí inicio mi viaje por la costa Argentina. El chico que me levantó en la ruta trabajaba como fotógrafo en una universidad y con su auto llegamos más rápido de lo esperado. Durante el camino  compartimos muchas charlas sobre fotografía, sueños frustrados y sobre la “Las Malvinas son Argentinas”, era uno de los pocos argentinos que conocía que había ido a las Malvinas y me pareció muy interesante la historia, pero eso será para otro escrito.

 

Patagonia

Me quedé solo una noche en el Puerto San Julián en el camping Municipal. Cuando llegué estaba todo cerrado, así que solo entre al camping y me encontré con tres personas más acampando  y una de ellas era de Serbia que también viajaba solo y me dijo: Y ya cenaste?
Fue genial cenar con él antes de acampar, que me hablara de su país y su decisión de venir a vivir a Sudamérica. La noche fue fría, silenciosa, tranquila y dormí al costado del mar con el ruido del mar.

Al día siguiente me uní a viajar en un camionero en un camión de carga. Se llamaba Aníbar, un señor super carismático y con un corazón tan grande que me contó que uno de sus sueños es viajar por eso es camionero. Viajamos tres días y nos quedamos como dos noches en Rio Gallegos por el clima lluvioso que hubo. Durante esas noches acampé en  la estación de servicio con otros mochileros más. Teníamos no solo  baño sino también conexión de internet y  que además había un quincho  para los camioneros para hacer asado. En ese lugar cenamos un rico asado argentino a todo dar y Aníbar nos invitó a mi y los demás mochileros.  Describo a Aníbar como un camionero con un corazón grande que no solo me jaló en la carretera sino también me dio muchos consejos  para mi viaje.

Al siguiente día seguía lloviendo pero tenia que seguir mi camino y por casualidad del destino Gerardo me escribe diciendo que estaba saliendo de Rio Gallegos y continué viaje con él nuevamente. Para ir a Tierra del Fuego, donde se encontraba Ushuaia tuvimos que cruzar el Río de Magallanes en un ferry y seguir 284 km más para Ushuaia.

En el ferry conocimos a Matias, un fueguino de Rio Grande  que también había levantado a dos franceses en la carretera y que nos invito alojarnos en su casa a pasar la noche y tomar unos mates para saber un poco más de nuestra historia. Paseamos por los alrededores de esta linda ciudad costera  y llegamos a ir al museo de Las Malvinas, donde hablamos con ex combatientes que nos contaron su experiencia de estar en una guerra a los 18 años de edad, unas historias realmente fuertes.

Seguimos camino para en el pueblito de Toulhin, un pueblo muy pintoresco con estilo de cuentos de hadas en el bosque con unos colores otoñales impresionantes. Luego continuamos camino hasta llegar a Ushuaia, llegamos en la noche y me sentí con tanta energía por cumplir una meta más.

“Si lo puedo imaginar, lo puedes lograr”.
Albert Einstein

Ushuaia es una hermosa y fría ciudad costera que me recibió con mucha lluvia y truenos que para mi fueron música para mis oídos.

  • Ushuaia. Argentina

Me quedé una semana en la casa de mi amigo Daniel que es del couchsurfing, una web de viajeros que hospeda a otros viajeros alrededor del mundo y pude compartir más cosas con la gente local que me gustó mucho. Ushuaia me lleno de energía porque sentí que no era el fin de algo sino un comienzo de todo.

Era consciente que en una semana no podría conocer todo Ushuaia, asi que escogí los lugares a visitar . ¿Cómo lo hice? Mi truco es ir a preguntar los tours que hay para hacer y ver a cuales puedo ir por mi cuenta y cuales no. Escojo que destinos son los que me gustan más y como buena peruana comienzo a regatear precios y también ofrezco mis servicios de fotografía para negociar.

Canal de Beagle. Es un tour que se visita varios lugares alrededor del canal de Beagle como la Isla Martillo, donde hay muchas focas y pingüinos en su hábitat natural . También te lleva al faro del Fin del Mundo o también llamado Les Eclaireurs. Este tour se hace en lancha y lo hice con la agencia Catamaranes Canoero y me encanto la experiencia. El promedio de precio para hacer este tour es de 100 dólares.

  • Canal de Beagle
  • Les Eclaireurs

Glaciar Martial. Es un hermoso glaciar en la cima de una montaña y queda a una hora caminando desde el centro de la ciudad pero yo lo hice a dedo. Sin embargo, no pude llegar al final del glaciar  porque comenzó a llover y las piedras estaban muy resbalosas.

La Laguna Turquesa y Esmeralda. Son dos circuitos de trekking que duran entre 6 a 8 horas en el medio de los árboles patagónicos y hermosas montañas que terminan en punta. Esta caminata lo hice en auto con amigo que nos pusimos de acuerdo para ir juntos, pero si no tienen auto lo pueden hacer a dedo o con agencias turísticas.

En conclusión hacer dedo en la Patagonia Argentina no se me hizo complicado como pensé y hasta me sorprendió que fuera algo muy común no solo para viajeros sino también para la gente local. El clima en la Patagonia es muy cambiante porque cuentan con micro climas , entonces puede salir el sol, nevar o llover y tener mucho viento en cuestión de minutos. Hacer este viaje haciendo dedo y couchsurfing fue una gran experiencia porque no solo conocí los lugares con gente local sino también hice amistades.

Gracias a las personas que me encontré en este viaje aprendí mucho y me recargaron de energía. Cerré y abrí una nueva etapa llena de objetivos y sueños para trabajarlas y hacerlas realidad.

El próximo escrito hablaré de mi experiencia viajando sola por Latinoamérica, el lado bueno y oscuro de esta experiencia. Y sobretodo agradecer inmensamente a la gente que esta siguiendo este viaje porque por ustedes estoy escribiendo este blog y si le gustaría seguir enterándose de esta aventura los invito a suscribirse a mi blog.

Aquí un par de fotos más sobre este viaje.

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